Cartografía de navegaciónLa cartografia de navegacion es una de las patas claves en las que se apoya el mundo de la náutica moderna. Sin ellas, el solo y simple hechos de realizar una determinada navegación se vería marcadamente obstruida por que no se sabría donde se está con exactitud, hacia donde hay que ir y como llegar a ese lugar deseado. Por todo esto, no sorprende el hecho de que numerosas compañías editoras de libros especializadlos se dediquen cada vez más a producir la cartografia de navegacion para un mercado náutico que crece muchísimo en casi todos los rincones de nuestro planeta.
No olvidemos, que el crecimiento de la cartografía moderna ha estado fuertemente impulsado por los numerosos avances tecnológicos que permiten mejorar todo lo referido a la medición, recopilación, cantidad y calidad de información que puede extraerse. En nuestros tiempos, los conocimientos sobre navegación son bastos e imponentes como el océano mismo.
Es por ello, que durante gran parte de la historia de la humanidad, los diferentes pueblos que habitaron este mundo han encarado la más que difícil tarea de almacenar, compilar, imprimir y distribuir, por medio de las cartas de navegación, estos conocimientos claves. Sin ellos, la navegación sería una actividad “incierta” y, además, sumamente peligrosa de realizar. Por ejemplo, la línea de la costa, la presencia de faros o los accidentes geográficos terrestres y marinos son algunas de los aspectos que las cartas de navegación se preocupan por resaltar e informar. Es importante a nuestro entender destacar el hecho, de que los datos de tipo submarinos (o sea, todo lo que esta por debajo del agua) son los puntos mas explicitados en la cartografía de navegación. Por ejemplo: las zonas de mayor o menor profundidad -ya sea en metros o brazas-, o las áreas de bajío o, incluso, la presencia de restos de algún naufragio son indicados a través de numerosos símbolos y signos que son reconocidos universalmente. Es evidente que la cartografia de navegacion es de suma importancia, dado que frente a cualquier error de interpretación, elaboración o manejo, es muy probable que se produzca algún siniestro con la consiguiente perdida de vidas humanas.
Esto es un punto que lo diferencia de un mapa terrestre de tipo convencional, dado que este no necesita correcciones importantes y si ocurre una mala interpretación, el automovilista no sufre daño alguno, solo una perdida de tiempo por equivocarse de camino. Por ello, se requiere que el navegante esté en contacto permanente con el editor que produce las cartas, a fin de recibir las actualizaciones de los peligros o datos relevantes recién descubiertos a través de las nuevas tecnologías de exploración.
La escala es otro punto que distingue a la carta de navegación frente al mapa tradicional. Este último, está construido en una escala aproximada e invariable de 1 cm. por cada 15 Km., lo que posibilita que un automovilista que recorre un área determinada, pueda ir consultando toda una serie de mapas (todas a una misma escala) a medida que recorre el camino. En cambio, las cartas -dentro de la cartografia de navegacion-, van variando de mayor a menor escala dependiendo el lugar en donde se encuentre la embarcación. En la mayoría de los casos, las áreas más transitadas tienen una escala menor, dado que los peligros en esos lugares, están mucho más presentes, por lo que se necesita una mayor precisión en cuanto a la información. El navegante puede utilizar una carta de 1/10.000.000 en pleno océano y pasar a usar una inferior a 1/20.000 para dirigirse por el río hacia el muelle. Es sumamente importante resaltar que la escala se adecua a la profundidad del agua, el tráfico existente y la complejidad del fondo. Las primeras cartas de navegación, a las cuales podemos hacer referencia, fueron trazadas hacia fines del siglo XV, pero tuvieron su máximo apogeo en el siglo XVI. Dichas producciones epistolares se encontraban íntimamente relacionadas con el “boom” de las expediciones marítimas, las cuales eran sumamente frecuentes en aquellos años. Por supuestos que estas primeras cartas no tenían las características de las actuales así como tampoco datos como la profundidad o la presencia de naufragios. Esto fue evidentemente generado por la falta de tecnología de medición y exploración marinas. A medida que el mercantilismo y el capitalismo comercial como modelos económicos se iban desarrollando en toda Europa, la necesidad de mejores cartas comenzó a hacerse cada vez más evidente. Como consecuencia de este requerimiento, se empezaron a publicar, en torno al siglo XIX, producciones sumamente detalladas, pero también a escala mundial.
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