CatavientosEste implemento es de suma utilidad para la navegación deportiva en veleros. En determinadas ocasiones puede ser de gran ayuda para aumentar la fiabilidad de la embarcación y son sumamente útiles a la hora de sacar el máximo rendimiento de nuestras velas. En los veleros, el principal sistema de propulsión son las velas. Actúan como convertidores de energía, captando y embolsando el viento para utilizar de este modo, su energía cinética. Es muy importante que no se origine lo que se llama “viento arremolinado”, que se logra evitar a través de una correcta utilización de la vela. Cabe destacar que este sistema de propulsión es sumamente ecológico pero, lamentablemente, requiere mucha destreza y preparación para su uso eficiente. En este juego, el cataviento nos brinda información clave sobre la situación del viento en estado natural, así como también el aire que es desviado por los diferentes planos de la vela.
Si dicha información nos permite darnos cuenta de algún tipo de conflicto, tranquilamente se pueden hacer las correcciones pertinentes. Es esta la principal bondad de los catavientos. Dado su ligereza pueden ser colocados en cualquier área de la vela, mejorando considerablemente la calidad de las lecturas sobre el estado del aire en esos lugares. Es recomendable no usar solo un cataviento, dado que el viento tiende a cambiar su dirección de manera constante y esto podría perjudicar dramáticamente el manejo de la embarcación.
En cambio, si se colocan varios catavientos en posiciones claves, este tipo de inconveniente quedará automáticamente solucionado, ya que se sabrá con suma exactitud lo que sucede allí arriba. Ajustar la vela es una cuestión central a la hora de manejar una determinada embarcación. Pero esta tarea no es nada sencilla y requiere de gran pericia por parte del navegante. Uno de los primeros pasos que deberá ejecutar dicho navegante es la observación de que la pareja esté siempre a media altura de la vela aproximadamente, o lo más cercana posible al denominado centro vélico, es decir, situada apenas por debajo de la mitad de la altura. El paso siguiente será el ajuste, al punto de que todos los catavientos puedan peinarse correctamente. En el momento en el que se modifica la tensión de la driza y que se realizan otros ajustes simultáneamente se está modificando la forma de la vela y, en consecuencia, estaremos posibilitados de de hacer que dicha vela sea bastante plana o bien que logre embolsar mucho más en el sector inferior o bajo. Estos ajustes son considerados algo complejos, pero al mismo tiempo resultan esenciales a la hora de que las velas puedan funcionar con un rendimiento máximo.
Instalación de los catavientos en las embarcaciones
Por otro lado, la instalación de los catavientos es una tarea sumamente sencilla en relación a las anteriores mencionadas, sobre todo porque se usa un número nulo de herramientas, lo cual aliviana la tarea. Lo que se necesita, empero, es un poco de tejido, en particular aquel de colores rojos y verdes. La tradición indica que el color rojo sea utilizado para el sector de babor, mientras que el verde deberá ser empleado para el sector de estribor.
Lo siguiente es el corte con un cuchillo caliente, lo cual impedirá que se deshilache y al mismo tiempo se utilizará una regla de madera. ¿Para qué sirve ésta? Nada menos como guía para que todas las tiras cortadas queden sumamente rectas y parejas. Las tiras, a su vez, deberán ser finas, específicamente de un centímetro de ancho y de una longitud que ronda los treinta centímetros. Posteriormente, las tiras deberán ser pegadas de modo simétrico en las dos caras de la vale, utilizando un parche redondo y un poco de goma de pegar de contacto.
En lugar de emplear las tiras de tejido Spi mencionadas, también podrá utilizarse los hilos de lana de los colores establecidos, que son pasados con aguja de los dos lados de la vela mediante un nudo, con el fin de que queden fijos. Un consejo muy interesante para dar, es colocar, de manera equidistante, al menos tres pares de catavientos en tres diferentes alturas de la vela. Por ejemplo, si esta última mide 10 metros de alto, la primera pareja de catavientos deberá colocarse a los 2, 5 metros de altura, la siguiente a los 5 metros y el último para a los 7,5 metros. Esto generará una mayor calidad y exactitud en las mediciones. |