Sondas marinasLos naufragios y hundimientos de barcos y grandes transatlánticos, como el conocido Titanic en 1912 que causo la muerte de mas de mil quinientas personas en el atlántico norte, luego de colisionar con un iceberg, provocaron un interés y al mismo tiempo una necesidad por conocer que clase de objetos había por debajo del agua que pudieran poner en peligro la tripulación, dañar el barco y causar alguna tragedia y lograr evitarla. Las sondas marinas tuvieron sus primeros antecedentes a fines del siglo XIX cuando un buque de origen británico comenzó la primera exploración de manera sistemática por el fondo del océano atlántico.
La primeras sondas marinas eran unos cables de aproximadamente seis kilómetros de longitud a los cuales se les añadía un peso en un extremo. El procedimiento era simple, introducían el cable en el agua hasta el momento en que tocaba fondo, de esta manera median la distancia que había recorrido.
Esta maniobra era verdaderamente lenta y demandaba demasiado esfuerzo pero pocos resultados. Las primeras nociones de sondas marinas mediante eco se desarrollaron gracias a un meteorólogo británico de nombre L.F. Richardson, en aquel momento se utilizaban como dispositivos con el objetivo de detectar la ubicación de iceberg y evitar colisionar con ellos. Luego en el camino de la evolución y el desarrollo de las sondas marinas, los investigadores descubrieron que existía la posibilidad de “arrojar” sonidos contra un objeto para que estos se reflejen y vuelvan al punto de donde partieron en un principio. Partiendo de esta teoría, se puso en práctica unas sondas marinas basadas en el sistema de “sonar”.
Evolución y desarrollo de las sondas marinas
A principio de la década del veinte, se instalaron unos dispositivos dentro de la embarcación los cuales emitían ondas de sonido de alta frecuencia contra el fondo del océano. La idea era que estas ondas impactaran contra el lecho marino y su eco vuelva como un reflejo al dispositivo del barco, de esta manera se podía medir el nivel de profundidad mediante el tiempo transcurrido desde que el sonido era emitido y volvía al punto de partida. Mediante este tipo de sonda marina era posible distinguir a partir de las características del eco y conocer el objeto contra el cual impactaron las ondas, es decir según el comportamiento del eco se puede precisar si este objeto contra el cual rebotaron las ondas se trata del fondo compuesto de rocas, lo cual determinaría fácilmente la profundidad, o tal vez se trate de un banco de peces, lo cual seria de gran utilidad para las actividades de pesca, o bien un objeto de otro tipo, es decir, si es un objeto metálico muy probablemente se trate de algún tipo de barco hundido, este sistema de localización fue bastante revolucionario.
Este sistema de sondas marinas se implemento definitivamente a mediados de la década del treinta, reemplazando de un modo absolutamente mas efectivo al método antiguo en el cual se lanzaba un cable al agua para medir la profundidad pero este mostraba muchas falencias y problemas, muchas veces la longitud era demasiado larga, lo cual generaba un exceso de peso en la embarcación totalmente innecesario, además este cable era grueso e incomodo.
Las sondas marinas de eco tuvieron una gran influencia de ahí en más para las actividades navales, principalmente en las cuestiones bélicas. Ya que este sistema se utilizaba para detectar submarinos enemigos, aunque al mismo tiempo los submarinos tenían este sistema para “ver” bajo el agua. La segunda guerra mundial dio inicio a un intenso desarrollo y perfeccionamiento para estos sistemas. |