Patron de barcos Entre los puntos más interesantes del curso de patron de barcos nos encontramos con que el título le permite al estudiante estar autorizado en un ciento por ciento para trabajar en barcos de hasta veinte metros de eslora, siempre y cuando la navegación se lleve a cano dentro de la zona que comprende la costa y la línea (de sesenta millas), que se encuentra en una posición paralela a ésta. Claro que para poder acceder al título de patron de barcos, tendrá que tener previamente otros títulos en su haber, como el caso de patron de recreo y patron de vela y motor de primera clase o bien de patron de litoral. De más está decir que quienes cuentan con todos los requerimientos correspondientes al título que nos compete no necesitarán rendir exámenes secundarios.
En lo que respecta al curso de patron de barcos, el alumno que desee inscribirse en él deberá contar con ciertos elementos, a saber: compás con punta de lápiz, transportador, cartabón, escuadra y una calculadora que no podrá ser ni programada ni programable. Asimismo, deberá poseer un total de veinte cartas del Estrecho de Gibaltrar y un Anuario de Mareas, cuya publicación corrió por cuenta del Instituto Hidrográfico de la Marina.
Pasos para convertirse en patron de barcos
Cuando un alumno aspire a la obtención del título de patron de barcos deberá no solo ceñirse a la parte teórica sino también abordar todo tipo de actividades o trabajos a desarrollarse en la práctica, es decir, cursar las horas correspondientes a las prácticas de Seguridad y Navegación. Las mismas tienen una duración mínima de cuatro días, de cinco horas de desarrollo, y una de ellas se llevará a cabo por las noches. En el caso de las embarcaciones a vela, cabe mencionarse que es conveniente haber realizado previamente cuatro horas y cuatro días de trabajo intensivo en los barcos, justamente, que son de vela. Pasemos a delimitar, entonces, en qué consisten las actividades que realiza un patron de barcos. En el primer día de trabajo se deberá actuar en el proyecto de un crucero costero. Esto implica que habrá que organizar debidamente la derrota, es decir, todo lo que esté relacionado con el movimiento y manejo de los derroteros, las cartas, los libros de los faros, el ya mencionado anuario de mareas y, por supuesto, el denominado “nomenclatura de estaciones radiomarítimo”. Además, se deberán poseer conocimientos sobre el trazado de la derrota y el cálculo del combustible de la embarcación, no sin antes saber cómo proceder en el amarrado, a realizarse en el muelle. En este primer día, a su vez, se realizan prácticas vinculadas a los procedimientos radiotelefónicos y, desde ya, a las prácticas de navegación en las inmediaciones costeras. En el segundo día de prácticas de patron de barcos, los aspirantes al título trabajarán en la navegación empleando el posicionador GPS, teniendo sobre en consideración factores como la situación externa, la inicialización y, en relación al primer día de trabajo, la introducción de la derrota y el punto de recalcada.
En esta jornada también se hace mucho hincapié en el proceso de prueba y error, focalizando en equivocaciones y posteriores correcciones en la mar. Como mencionamos anteriormente, hay un día de prácticas que se lleva a cabo, irremisiblemente, en horario nocturno. ¿Por qué debe ser un requisito? Justamente porque se trabaja con el reconocimiento de las luces, las balizas y los faros.
Asimismo, se pondrán a prueba las habilidades de los aspirantes a patron de barco en cuanto al reconocimiento de las luces de los otros buques que siempre pueden estar rondando la zona. ¿Qué otras actividades se realizan en la jornada nocturna? La recalada, la navegación con poca visibilidad, el uso del radar y el mencionado GPS y el trabajo en situaciones signadas por tres factores: la distancia, la demora y la marcación (junto con la marcación a otros buques cercanos). Asimismo, se realizarán actividades de reconocimiento de la zona costera, teniendo en cuenta las posibles perturbaciones. Finalmente, llegamos al cuarto día de prácticas para el título de patron de barcos, que se centrará en el ejercicio de abandona de la embarcación, es decir, el reconocimiento de los elementos vitales tales como los salvavidas, con su correspondiente manejo, es decir, con la botadura, el inflado, la zafa, el adrizado y el embarque. Además, se trabajará con el empleo del equipo se lleva en el interior y con los riesgos de supervivencia en caso de que se esté a la deriva en el mar. En este punto, son fundamentales los procesos de comportamiento de los náufragos en el agua y la organización en una balsa. |